domingo 20 de julio de 2008

Sociedades profesionales: algunas reflexiones metalegales (I)

Hace algunas semanas días me enteré de la escisión en Llerena, con la partida de varios socios y abogados, algunos de ellos con muchos años de permanencia en ese estudio. Quizá la "movida" del año, en un 2008 que no trajo grandes novedades en este tema.
La cuestión me hizo reflexionar sobre cuan complicadas son las sociedades profesionales de abogados, sociedades de personas en todo el sentido de la palabra, y revisar muchos años de historia personal y conocimiento de otras experiencias.
Casualmente (o quizá causalmente), estaba leyendo un interesante libro de un autor español que suele escribir en cuestiones de empresa, Fernando Trias de Bes. Se trata de El Libro Negro del Emprendedor, que ciertamente no está dedicado a sociedades de abogados, pero toca en varios capítulos cuestiones muy significativas del tema quizá más significativo en la organización de un estudio jurídico: la elección de los socios. Su lectura es muy sencilla, y recomendable en muchos sentidos. En el que interesa a esta entrada, son sólo algunos capítulos, que contienen varias "perlas" sobre una cuestión de la que, en muchos casos, depende el éxito personal y profesional (dimensiones que, en lo que a mí respecta, son inescindibles; sólo las menciono por separado ya que entiendo que no todo el mundo comparte esa premisa).
Así las cosas, se me ocurrió que valía la pena compartir algunas reflexiones personales, junto con las del mencionado autor, que juzgo útiles para todos los que se interesen en una introspección sincera de si están donde realmente quieren estar, y con quienes quieren estar.
Por eso, iré intercalando entre entradas más "jurídicas", otras que ahonden en el tema de la elección de socios en sociedades de abogados.

4 comentarios:

Juan Manuel dijo...

La verdad que el tema es de gran interes ya que en mi corta carrera cada vez veo mas casos de sociedades de abogados que no funcionan. Me cuesta creer que profesionales formados para prevenir y solucionar los conflictos no puedan entenderse con sus pares. Tuve el gusto de tenerte como profesor en el Master de Asesoramiento Juridico de Empresas de la Universidad Austral de Rosario y espero ansiosamente que sigas profunzidando sobre este tema. Yo he llegado a la conclusión que en la gran mayoria de los casos las causas de disolución de dichas sociedades no es mas que una cuestión de ego y celo profesional

Martín Esteban Paolantonio dijo...

Ciertamente, el ego plantea inconvenientes en casi cualquier situación en la que se interactúa con otras personas, y en ese sentido sus efectos negativos en las sociedades profesionales son notables. Pero no estoy convencido que su influencia sea demasiado diferente respecto de otras sociedades profesionales, y probablemente hasta menor que, por ejemplo, sociedades entre médicos. En éstas su propia naturaleza y su actividad de casi "jugar a Dios". me hace pensar que el ego debe jugar un rol aun más complejo. Pero ciertamente es un hecho, casi vinculado a la naturaleza humana, al como generalmente ésta se manifiesta.

Hernan P.V. dijo...

Antes que nada mi teclado si es español, y el bruto debo ser indefectiblemente yo.
Acotación al márgen, quisiera sumar una opinión a lo que manifestaron ustedes.
Creo que hay mucho de verídico en el hecho de que la educación quizás alla venido decayendo en su nivel o exigencia por diversos motivos; pero la responsabilidad primaria, y hasta diría excluyente, en la formación académica es del propio profesional, y derivar esa responsabilidad en los profesores o en cualquier otra persona u ente solo denotaría un falta de amor propio.
"Quod natura non dat, Salamantica non praestat"
Mis felicitaciones por el Blog

Martín Esteban Paolantonio dijo...

Gracias. Coincido en que el esfuerzo individual es condiciòn sine qua non, pero el marco institucional educativo, docentes interesados en su tarea y dedicados, ciertamente contribuyen a un mejor resultado.