Interesante debate entre Bainbridge y Strine acerca del rol de los directorios en la fijación de políticas o líneas de negocios con excesiva exposición al riesgo, y los efectos de esas prácticas en la reciente crisis financiera.
La discusión tiene sus aristas curiosas, ya que se suele escuchar que los boards son poco proclives a escuchar los intereses de los accionistas en sus decisiones, y prefieren algunas zonas de cautela que mejoren su posición, o al menos no arriesguen su asiento y perks.
Habrá mucho de esto en los próximos años, y la fijación de límites a los pagos a los ejecutivos no es más que una parte del debate.
Una de las claves seguramente será definir o precisar el interés de los accionistas como eje de la responsabilidad del board, pero avanzando en la distinción entre los intereses de corto y largo plazo. Difícil, ya que la línea es cualquier cosa menos clara, y la intervención pública tiene claros riesgos distorsivos de las decisiones empresarias. Pero el punto de Strine, respecto de que los boards representan mejor el interés de accionistas con foco en el corto plazo, es válido. Que eso esté necesariamente mal, es mucho más complejo de determinar.
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